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Planificar un presupuesto
Ajuste su actitud

Si existe un motivo por el cual la mayoría de los presupuestos fracasan, se trata de la mentalidad de "hay que reducir todos los gastos posibles". Cuando se elabora un presupuesto, es fácil mirar superficialmente los gastos y comenzar a hacer recortes.

Imagine a un leñador dirigiéndose al bosque para talar el árbol más grande. Con certeza, ese enorme árbol fue avistado fácilmente, pero, ¿era la mejor opción? Es posible que árboles más pequeños y menos prominentes tengan mejor madera y sean más fáciles de retirar del bosque.

En la mayoría de los hogares, los gastos mayores y más evidentes son: pagos de alquiler o hipoteca, servicios públicos, comida, transporte, vestimenta y entretenimiento. Si usted adopta la mentalidad de "hay que reducir todos los gastos posibles", podría:

  • Mudarse a un apartamento o barrio menos costoso.
  • Reducir la calefacción manteniendo el termostato a 62 grados F y usando muchos suéteres.
  • Reducir los gastos en aire acondicionado enfriando el ambiente a sólo 80 grados F (quitándose los suéteres).
  • Ir al trabajo caminando o en bicicleta.
  • Evitar comprar ropa (excepto suéteres).
  • Suprimir los gastos en actividades recreativas.

Ajustarse a tal presupuesto generaría indudablemente grandes ahorros pero, ¿qué pasaría con su calidad de vida? Necesita un presupuesto que lo ayude a administrar sus gastos de un modo que le permita disfrutar de la vida. (¿Puede creerlo? ¡Las palabras "presupuesto" y "disfrutar" en la misma oración!)

Realmente es una lástima que haya tantas percepciones negativas en torno a la elaboración del presupuesto. Para la mayoría de las personas, un presupuesto planeado cuidadosamente es el medio más eficaz para mejorar el nivel de vida. Y, aunque usted no lo crea, a menos que esté en una situación económica desesperada, no existe motivo para que la elaboración del presupuesto sea una experiencia desagradable. Por el contrario, planear el presupuesto mejora su situación económica y puede ayudarlo a eliminar la posibilidad de que se presenten dificultades financieras en el futuro.

Un buen presupuesto lo ayuda a:

  • Comprender cómo se gasta su dinero.
  • Aumentar sus ahorros.
  • Evitar o reducir los gastos impulsivos.
  • Protegerse de los efectos económicos del desempleo, los accidentes, la enfermedad, el envejecimiento y la muerte.
 
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